martes, 15 de septiembre de 2026

Hoy jugué al ajedrez con el Tiempo y...


Todos guardaban algún secreto en el vecindario, pero el mío era el más descarado: jugaba al ajedrez con las horas en la mesa del comedor. Mientras la luz de la tarde moría tiñendo de ámbar el tablero, Cronos se materializaba frente a mí, desprendiendo un olor a papel viejo y frío. Serví dos dedos de coñac en un vaso de cristal grueso; el aroma denso, con notas de roble y uva pasa, flotó en el aire pesado, anticipando el descanso que vendría al terminar la última gota.

—Vaya balanceo que te traés al mover los peones, pareces un péndulo averiado —me soltó el Tiempo, y el roce de sus manos invisibles hizo crujir la madera.

—Son los obsequios de acumular inviernos, querido —le respondí. El roce áspero de la madera tallada de mi caballo resonó en el silencio mientras me acomodaba las gafas—. Es la gran ironía de la biología: cuando la juventud se larga, te inundas de novedades que jamás solicitaste. Lo que antes te faltaba, ahora te estorba.

—¿Te referís a ese sutil concierto de carraspeos que ensayás cada mañana sin estar enfermo? —ironizó, arrastrando una torre con un chasquido seco.

—Exactamente. Andar con el paso vencido, la voz rota y esos dolores que pasaron de ser simples llamadas de atención a transformarse en invasiones de jornada completa. Cada amanecer debuto con algo: un surco inédito en el rostro, un fármaco de potencia industrial que tintinea en el pastillero o un pestañeo involuntario a mitad de una jugada. Al principio les hacía un funeral dramático, pero ahora los acepto como parte del mobiliario.

Mi visitante movió su alfil. El hielo imaginario de su aliento hizo sudar el contorno de mi vaso.

—He notado que tus proyecciones a una década se esfumaron del tablero.

—¿A una década? —solté una carcajada que terminó en un eco ronco—. Planificar mi agenda más allá del almuerzo ya me parece un acto de extrema rebeldía. El futuro distante se convirtió en literatura fantástica. La verdad es que venimos de fábrica con un sello de caducidad idéntico al de los lácteos de la nevera. Hace unos días renové mis credenciales oficiales por otra década completa. Firmar ese plástico no fue asegurar un mañana; fue una timba pura contra el destino. Estoy seguro de que los dioses sufrieron un ataque de risa allá arriba.

Le di un golpecito burlón a mi torre de madera y miré a mi rival con una mueca socarrona, disfrutando el sabor del licor en la lengua antes de hablar.

—Apuesto lo que quieras —añadió con un tono mordaz—. El plástico bancario sabe perfectamente que mi rentabilidad expiró. Mi permiso de conducir junta polvo porque los oficiales de tránsito se aburren de perdonarle la vida a un tipo de cabello blanco, y el carné de salud me agenda las revisiones médicas para mediados del próximo siglo... ¡un auténtico chiste! En las oficinas financieras ya no me fían ni el bolígrafo barato y cuando camino por la acera me saludan con un respeto que suena a plegaria religiosa. Por eso mandé todo al diablo y cambié la estrategia: ahora compro en plan de urgencia absoluta, de a poquito y al día. Sé muy bien que unas zapatillas de lona de tienda de barrio o esta misma almohada vieja donde apoyo la espalda me van a sobrevivir. Toda mi existencia cabe ahora en una mochila de viajero ligero.

El Tiempo tamborileó sus dedos etéreos sobre el borde del tablero, haciendo que un peón negro vibrara levemente antes de preguntar:

—¿Andás sin fondos de reserva entonces?

—Los canjeé por una silla mecedora frente al vidrio. Olvidé las finanzas digitales para enfocarme en los trámites del descanso definitivo. Contemplo el tránsito de la calle como un transporte que ya no me interesa abordar. Mis transacciones actuales son alimentos para la jornada, páginas para la semana y esta botella de coñac para inspirarme. Si adquiero zapatos, exijo que su suela sea de corta duración. Ya no me interesan las garantías de por vida; una sola existencia me parece más que suficiente, muchas gracias.

—¿Entonces la vajilla fina se queda guardada? —preguntó, amenazando a mi rey con un golpe firme de su reina.

—A estas alturas, cada minuto es una gala o ninguno lo es. Ahora prefiero despilfarrar en placeres mundanos: el aroma de este trago al caer la tarde, un relato picante bien narrado o una melodía vieja que me engañe haciéndome sentir de veinte años. Solo invierto en lo que se evapora al instante: miradas cómplices, silencios compartidos y carcajadas limpias. Me volví un derrochador absoluto de tus minutos, y no siento ni una pizca de culpa. Me burlo en la cara de tus manecillas.

Solté una carcajada sabrosa, un estallido ronco y pleno que retumbó en las paredes desnudas de la cocina, disfrutando el desconcierto en el rostro invisible de mi oponente.

Giré el vaso, apurando el último sorbo ardiente de coñac que me entibió el pecho y me invitó, por fin, a buscar el sueño. El Tiempo sonrió, dándose por vencido por esa tarde, y se diluyó en la penumbra del tablero. 

El anciano caminó con calma hacia su habitación, celebrando su pequeña victoria diaria. Se fue a acostar y, antes de dormirse, apagó las luces y contó hasta diez.

Nota del autor:

“El texto que les comparto, nació de una paradoja: la vejez suele pintarse como un tiempo de pérdidas, pero, ¿qué pasa cuando descubrimos que en realidad nos llenamos de novedades?

Esta es la crónica de una tarde cualquiera en la cocina de un hombre que decidió dejar de ahorrar futuro para empezar a derrochar presente, que busca explorar la vejez desde la trinchera de la ironía y el desapego material.

Inspirado en la premisa chejoviana de "mostrar antes que contar", el texto sustituye los datos estadísticos de la edad por texturas cotidianas:  el tintineo del pastillero, el aroma denso del coñac, construyendo un diálogo donde el protagonista no teme al fin del viaje, sino que lo celebra sorbo a sorbo con su bebida.

Espero que puedan oler el coñac y escuchar el crujido de la madera"


Qué te inspira esta lectura? Me encantará leerte en comentarios!

 

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miércoles, 31 de enero de 2024

PURA VIDA!

 


La expresión "pura vida", tan mencionada por nosotros los ticos, fue incluida en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), anunció recientemente la institución dedicada a la regulación lingüística.

Otras palabras que se incluyeron son: "VAR", "crack", "machirulo", "pixelar", "big data", "perreo", "masa madre", y términos relacionados con el medio ambiente: "descarbonizar", "huella ecológica" y "pobreza energética". En la lista también destaca “swing criollo”.



Santiago Muñoz , director de la RAE, indicó que "pura vida" puede tener hasta seis significados, que abarca desde describir a una persona amigable hasta expresar buen estado de salud o utilizarse como saludo o despedida.

En total, se han incorporado 4.381 novedades entre términos y acepciones de los vocablos.

Este es el significado que le colocaron a los dos vocablos ticos





1. C. Rica. Dicho de una persona: Agradable o simpática.

2. C. Rica. Dicho de una cosa: Buena o agradable.

3. C. Rica. Dicho de una persona: Que goza de buena salud.

4. C. Rica. Muy bien.

5. C. Rica. de acuerdo (manifestando asentimiento o conformidad).

6. C. Rica. U. como fórmula exclamativa de saludo y despedida.

Swing criollo:

1.Baile popular costarricense que se ejecuta al ritmo de cumbia y de otros géneros, como la salsa, cuyas principales características son el rebote y el uso de uno de los brazos como elemento de comunicación entre los bailarines.


domingo, 9 de abril de 2023

En lugar de FACTURAR como Shakira, pídele a la vida un cómplice

PÍDELE A LA VIDA UN CÓMPLICE
Alguien que aparezca de la nada
y no se asuste de tus heridas.
Alguien que aunque te vea destruida/o,
se arremangue para sacarte de un mal día con su presencia o las horas contadas.
Con quien puedas sentarte a contar parte de tu vida sin desnudarte el cuerpo, mientras que llevas vestida el alma con desilusiones.
Pídele a la vida un cómplice.
Que no tenga vergüenza de verte a cara lavada, con las manos agrietadas o liviana de lujos .
Que puedas salir cualquier día de su mano y también de su vista, que te busque con esa preocupación que solo sienten los que tienen miedo de perderte por que eres parte de sus planes y su felicidad.
Un cómplice cuando no haya ganas de hacer el amor pero sentirlo en una caricia, un detalle, una palabra.
Que sepa distinguir esos instantes de soledad que se necesitan cuando los recuerdos y las fechas no le tienen piedad al calendario .
Pídele a la vida un cómplice.
Con quien no puedas tener secretos tus sentimientos.
Que llegue la noche y te bese la frente, te saque los miedos, te meta en su presente.
Alguien capaz de entender como eres por que no ha sido fácil cada mañana cuando despertaste y te preguntaste una y otra vez, hasta donde puede llegar el dolor y las ausencias.
Un cómplice para reír y llorar.
Saber que puedes apoyarte cuando tus piernas tiemblan y necesitas un abrazo más que cien palabras.
Con quien te despidas al cerrar los ojos y te sientas completamente segura /o de que al abrirlos, estará a tu lado, sabiendo que contigo nada será fácil, pero te acepta, te quiere y te elige día tras día.
No lo busques.
No lo sueñes.
No lo imagines.
Ni lo idealices.
Pídele a la vida un cómplice.
El universo siempre conspira a tu favor.
Y mientras llega, sé feliz, busca en ti, disfrútate a ti, vive en ti.
Post tomado de la web

 


sábado, 24 de septiembre de 2022

ME ENCANTA! Se lo comparto! Para evitar la depresión

🍀 🌺HAY QUE BUSCARSE UN AMANTE*☘️🌺

Dr. Jorge Bucay
Psiquiatra.
Muchas personas vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como:
Insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o
las más diversas enfermedades en todo el cuerpo.

Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona
y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre.

En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.

Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro:
"Depresión" y la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, *ES UN AMANTE.*

_Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto._
Están las que piensan:
¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!.
Y también están las que escandalizadas se van y no vuelven nunca más.
A los que deciden quedarse y a las que no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición:

*Amante es:*
_*"Lo que nos apasiona".*_

Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir.
Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno.

Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
A veces a nuestro amante lo encontramos en una pareja,
pero también solemos hallarlo:
en la literatura,
en la música,
en el cine,
en el arte,
en la fotografía,
en la política,
en el deporte,
en el trabajo cuando es vocacional,
en la necesidad de trascender espiritualmente,
en la amistad,
en la buena mesa,
en el estudio,
en viajar o
en el obsesivo placer de un simple pasatiempo...

*En fin, es "alguien" o "algo" que nos pone de "novios con la vida" y nos aparta del triste destino de durar.*
Y que es durar?
Durar es tener miedo a vivir.
Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión arterial todos los días,
es deambular por consultorios médicos,
tomar remedios multicolores,
alejarse de las risas,
es observar con decepción cada nueva arruga,
es cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy todo el día,
esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, conviértete también *TU* un amante y un protagonista de la vida.

*PIENSA QUE LO TRÁGICO NO ES MORIR,* al fin y al cabo la muerte nunca se olvidó de nadie.
Lo trágico, *ES NO* *ANIMARSE A VIVIR;* mientras tanto y sin dudar, búscate un amante...

_"Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de *NOVIO CON LA VIDA".*

 
```JORGE BUCAYPuede ser una imagen de una persona y texto

lunes, 13 de enero de 2020

Sin vuelta atrás

El siguiente relato está publicado en este sitio para el reto de noviembre 2019. Incluir las palabras: PASAJE, TURISTAS y RANCHO  y como reto opcional hay un asesino en la escena.


La muerte de mi hermano fue accidental. Luego del funeral, mi padre y yo regresamos al rancho. Entré al cuarto de Raúl y me adjudiqué el derecho de heredar su bicicleta, la que siempre codicié, de marco rojo brillante y suspensión en la rueda delantera.

Quise cumplir el sueño de ir en ella a la capital como turista, papá insistió en costearme el pasaje en tren, porque sabía de mi inexperiencia en el manejo de ese vehículo, pero de nada valieron sus ruegos para hacerme desistir.

Al principio del viaje me costó mantener el equilibrio y me aferraba con fuerza al manillar. Luego de varias caídas logré dominarla.

Hace días dejé la ciudad que quise conocer, no tengo ánimo de regresar al rancho.

Sigo pedaleando sin rumbo, para olvidar como logré obtener este capricho.




Comentarios de compañeros para una mejor comprensión de lectura se pueden al pie del texto en este link



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sábado, 19 de octubre de 2019

Relato de un perro abandonado





“Los escucho hablar, algo están tramando, ya nada es como antes”.

– No puedo hacerme cargo —dice Darío.

–¡Yo menos!, con un apartamento de treinta metros cuadrados y el salario que recibo, no podría —menciona su hermana levantándose de la mesa. Además tengo que cuidar a Ricardito —agrega.

Dicen algo más que no alcanzo a escuchar y luego Carolina  me llama, va a llevarme de paseo.

Subimos al coche, no me dirige la palabra en todo el camino. Mi instinto advierte que algo no va bien.  La observo mientras maneja y medito con tristeza: “La he visto crecer,  ser compañeros de juegos, nos hemos mimado,  dedicado  momentos especiales,  en la cama me he dormido acurrucado en su pecho. Pero hace meses , desde  que me confinó a ese estrecho lugar…, está diferente”.

Llegamos al sitio, es un edificio en ruinas.  Me ordena bajarme del auto, aunque le hago caso intuyo su intensión de dejarme en ese lugar, entonces, con un aullido lastimero, trato de convencerla que no me abandone, pero de nada vale ni tampoco se conduele con mis ojitos suplicantes, cierra la puerta, da media vuelta al  vehículo, dejándome ahí. Corrí para alcanzarla, pero la bruma me impidió alcanzar el coche.

Después de esa triste despedida, no supe qué hacer. Caminé sin rumbo, tal vez  tratando de encontrar una salida y ¡zas! que caigo en un charco, me incorporo desorientado, con susto, tiritando y me duele la pancita por el hambre.  En ese momento me llega un irresistible olor a pastel, miro hacia otro sector del edificio, observo una luz y me acerco cojeando.

La puerta está entreabierta, me detengo justo ahí y  escucho que hablan varias personas. Mi aspecto es sucio, descuidado, de pelo negro tan largo y mojado, que hasta cubre mi rostro, tengo temor de no ser bien recibido.

Una ráfaga de viento se convierte en mi amiga y empuja la puerta, esas personas notan mi presencia, se acercan con caras sonrientes, acarician mi cabeza con sus manos temblorosas, de inmediato me dan agua, soy llevado al baño, curan mis heridas con mucho amor mientras olfateo que me preparan un banquete.

Ya aliviado, limpio y con la barriguita llena, me peparan un lugar donde descansar. Rendido por el cansancio dormí toda la noche.

A la mañana siguiente, sentí los rayos de sol, pero no quería  abrir los ojos, pensaba que lo vivido después de que Carolina me abandonó, había sido un sueño y que seguía en aquel edificio en ruinas.

***

Han pasado varios días y este sitio se ha convertido en mi hogar. Tengo casita propia y todo lo que necesito para ser feliz.

A cambio les he devuelto las ganas de vivir con mi compañía, lealtad y amor incondicional. Aunque hace tiempo olvidaron quienes son, ahora ya no se sienten solos.

Soy el más querido de esta Residencia de ancianos. Para que no olviden como me llamo, llevo un pañuelo rojo anudado al cuello, con letras blancas que dicen mi nombre, “Bruno”.

—“¡Cada vez que me expresan su amor acariciándome, siento una sensación  hermosa y placentera!”


Les muestro agradecimiento, ladrando y moviendo la cola.  



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sábado, 5 de octubre de 2019

Quesuismo



Nota:


La secuencia “que su” no siempre constituye un “quesuismo”.

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Punto de cierre en el enunciado


EL ENUNCIADO

Los enunciados interrogativos, son aquellos en que se realiza una pregunta al interlocutor. 
Ejemplo: “¿Cuándo vas a venir a casa?”.

-Los enunciados exclamativos, son aquellos en los que quién los expresa es enfática en sus emociones, ideas, deseos, sorpresa.
Ejemplo: “¡Me ha encantado el concierto de este grupo!”.

-Los enunciados desiderativos, son los que se usan a la hora de comunicar un deseo con la esperanza de que se cumpla. 
Ejemplo: “Mi sueño es hacer un viaje a Nueva York”.

-Los enunciados imperativos. Son empleados por una persona para poder conseguir que su interlocutor proceda a realizar la orden que le está dando. 

Ejemplo: “Tráeme ese maletín que tienes al lado” o “Haz para mañana todos los ejercicios que hoy te he mandado”.


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lunes, 15 de abril de 2019

Dios no puede venir a la tierra

 La propuesta de este mes de abril en el taller de Literautas consiste en escribir un relato que contenga las palabras cocina, tiburón y margarita. Como reto opcional que incluya en el relato a un viajero en el tiempo.


PLAZA DE SAN PEDRO

Mi cuento:

San Pedro no era el mismo, estaba muy triste en el cielo,  hasta la manera de recibir a las almas que llegaban al Reino Celestial, había cambiado. Su actitud demostraba no querer estar en ese lugar. Dios notó ese comportamiento y le preguntó.

—Pedro, ¿qué te sucede?, llevo días observándote y noto tu desánimo.

—Es cierto Señor —responde visiblemente deprimido. Es que quiero volver a la Tierra.

El Omnipotente no se espera esa respuesta y reacciona así:

—Será que no recuerdas lo mal que te trataron, fuiste perseguido, encarcelado por Herodes, años después martirizado por Nerón y crucificado en Roma.

—Si Altísimo, de todo eso me acuerdo, pero ya ha pasado mucho tiempo, puede haber cambiado. Yo quiero ir —dice suplicante.

—Amigo, por favor, no vayas —insiste el Creador. Da media vuelta y se aleja.

A los días Dios vuelve a los dominios de Pedro y lo encuentra acurrucado en una esquina, más afligido que días atrás.

—Pedrito, no me digas que sigues con la idea de ir a la Tierra.

—Así es mi Señor, no puedo quitarme eso de la cabeza —contesta cabizbajo.

—Está bien, no quiero verte más en esa angustia, ve y cuando lo desees, regresa.

Pedro ilusionado busca en el armario su traje así como las sandalias de pescador. Cierra los ojos y cuando los abre se encuentra en un bote en medio del mar, su rostro irradia felicidad, extiende los brazos para bañarse con los rayos del sol y sentirlos penetrar en cada poro de la piel. Infla sus pulmones para inundarlos de ese olor a mar. Su alma vibra a cada sensación.

 Como un jovenzuelo, tira la red para ejecutar lo que mejor sabe hacer, pescar. Al recogerla, muchos pececillos brincan dentro y los deposita en un balde. Se dirige a la cocina a prepararse ese alimento tal cual lo degustaba en tiempos pasados. 

Ya son varios días navegando, las provisiones se le agotan. Debido a la presencia de un tiburón que le ronda y no le permite realizar la pesca, decide ir a tierra firme, así aprovecharía ver cómo está todo allí.

La gente lo mira, como venido de otro tiempo. Piensa si será porque viste diferente a ellos, sabe que no es porque le reconozcan, pues ha pasado mucho tiempo de cuando él predicaba a la par de Jesús por estas tierras. Sigue su camino sin dar más importancia a ese detalle. Sus ojos se abren como platos a tanta construcción extraña, sus oídos a modo de parabólicas captan todo lo que hay en el ambiente. 

La curiosidad de su andar lo lleva hasta la estación del tren, escucha que el próximo se va a dirigir a la plaza de San Pedro. Se emociona y aborda el suburbano que lo lleva a conocer ese lugar.

Llega al sitio, se aproxima a un grupo de personas. En ese momento, escucha a una chica que dice llamarse Margarita, es guía de turismo y los llevará por todo el sector. Recorren cada rincón relatándoles historias, en algunas lo mencionan, dejándoles un mensaje positivo por lo que él sufrió en la época que le tocó vivir. Se emociona hasta el tuétano al darse cuenta que estas y las futuras generaciones lo tendrán presente. 
Al final del recorrido, conversan entre los integrantes para visitar otros destinos, por lo que se entera que en la Tierra hay muchos lugares que llevan su nombre. El sentimiento de ser muy amado lo embarga.


Cuando ya estuvo pleno de su andar por el mundo, regresa al Cielo.

—¡Hola Simón Pedro! —exclama Dios—. Que gusto que hayas vuelto, ¿cómo te fue en el viaje?

—¡Vengo muy contento! La gente me quiere muchísimo, mi nombre está presente en muchos sitios, ¡más agradecido no puedo estar! Y durante horas le relata sus andanzas. 

—¡Ah, entonces si así te han recibido, mucho mejor lo harán conmigo que soy el Creador de todas las cosas! ¡Voy a prepararme para visitarlos!

Pedro lo interrumpe, trata de que cambie de idea, para evitar que baje a la tierra.

—¿Qué sucede amigo, no seré bienvenido? —pregunta Dios interesado.

Simón dándose cuenta que solo diciéndole la verdad podría evitarle un mal rato, suelta lo que le quería ocultar.

—Es que a usted lo podrían capturar por que tiene una gran deuda de dinero —dice muy angustiado.

—¿Cómo así? ¿Por qué? —interroga el Todopoderoso con incredulidad.

—Es que en la Tierra, cuando alguien hace cualquier favor, el otro le contesta: «Qué Dios se lo pague ».

#quediosselopague
#relatosemanasanta


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viernes, 12 de octubre de 2018

Morir a una nueva vida

Literautas nos propone para este mes de octubre enviar un relato que lleve implícita la frase "todo el mundo era feliz hasta que…" y como reto opcional terminarlo con la palabra aplausos.

El siguiente es mi relato:

Adriana, una adolescente de Denver, es hija única y por ello sus progenitores le cumplen hasta el último de los caprichos. Su egoísmo y falta de sensibilidad la hacen tener el concepto que así como ella, todo el mundo era feliz hasta que…. 

Se trasladó a estudiar a Londres para volar libre cual mariposa. Comenzó a tener una vida muy agitada, donde la diversión hasta la madrugada le era rutina, por eso no le extrañó cuando empezó a sentirse indispuesta, sin ánimo de salir. Al comunicárselo a su madre, ella le recomendó visitar al médico. Esta alma libre en rebeldía no quería aceptar que estaba enferma, pero al no poder lidiar con los síntomas, tomó el consejo. 

Luego de la primera consulta, el galeno le indicó realizarse varios exámenes antes de emitir un dictamen. Con todo listo vuelve a visitarlo. Al salir del consultorio, se limpia los mocos con la manga del suéter, sus piernas apenas la sostienen por lo que busca donde sentarse. Le pesa el cansancio, le faltan las fuerzas, el frío le cala hasta los huesos y aprieta los labios para aguantar un desconsolado llanto. Hoy es uno de esos días en que las alas no le responden y sus intentos por batirlas son en vano. 

El candado del dolor no solo le detiene el paso sino que también su corazón está de luto, sus padres ya no van a estar, cuando venían de viaje a acompañarla en la cita médica, el avión explotó en el aire. Esta orfandad que siente, más el diagnóstico, le llena cada rincón y los sueños quedan aplazados. Para ella es un día en que el pincel de la vida pasó por la paleta de colores y lo empapó de gris. Se lleva las manos al rostro y cierra los párpados, tan fuerte, para que las imágenes que le mostró el galeno y que están grabadas en la retina, mueran aplastadas para no ver más ese escenario que le espera. Es consciente que partir de ahora la vida se le va como la arena que arrastra el mar en la playa. Saca fuerzas no sabe de dónde y se levanta de la silla. 

La recibe el bullicio de la calle, comienza a caminar sin rumbo, su actitud es ajena a todo a su alrededor, tal parece que no escucha ni el murmullo de la gente, ni los pitidos de los coches. 

Van dos horas de ese andar y cayó el telón de la noche, teme al miedo de estar sola en casa, por eso una idea cobra más fuerza en su cabeza. Aligera el paso en busca de dónde hacer realidad su objetivo. Al llegar al umbral del puente, a modo de obstáculo un joven en silla de ruedas detiene su acelerada marcha. 

Es Kerem, tiene su propia historia médica, para quienes lo conocen brilla por su forma de enfrentar dificultades, las cuales convierte en motores ruidosos para motivar a los demás. Él siempre vuelve a ese lugar, donde hace unos meses al borde del precipicio, iba a tomar una decisión equivocada y una voz abrigó el frío de su cuerpo, forjándole un cambio de vida, desde entonces hace lo mismo con quienes llegan allí y reflejan pensamientos que parecen burbujas que emergen de un cazo de agua hirviendo. 

—Te he estado observando, creo saber lo que te ocurre —dijo el muchacho con tono amigable y directo. 

La chica le esquiva la mirada. 

—Mírame, la vida ha sido dura conmigo, pero soy un roble, sigo luchando. 

Ella al mirar lo profundo de sus ojos celestes, se deja ir en ese mar y suelta su dolor. 

—Tengo leucemia. —Llora desconsoladamente en el regazo del extraño. Pide aliento a la luna y deja fluir una cascada de palabras al contarle su historia. 

—Pon tu mejor sonrisa, deja de acurrucar la tristeza y acunar el sufrimiento que no te ayudan a afrontar la situación y convierte ese enojo en una energía positiva. Nadie puede hacer por ti, lo que tu misma debes hacer, la existencia no admite representantes. Si deseas mi compañía, estaré contigo —anima el joven. 

Han pasado algunos años, Adriana tuvo que sufrir un cambio brusco y doloroso para entender que la felicidad no la da lo material sino que es un manantial que nace dentro y se desborda al solidarizarse con los demás. 

Hoy junto a Kerem dirigen un grupo de apoyo para enfermos oncológicos. Y al contar sus testimonios de sobrevivencia, son abrazados con un cúmulo de aplausos. 




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viernes, 14 de septiembre de 2018

Los girasoles

Literautas nos propone para este mes de septiembre enviar un relato que lleve por título Los girasoles y como reto opcional alternativo que el tema de la historia sea la guerra.

El siguiente es mi relato:


Corrían rumores de guerra en Villachica, por tal motivo, los esposos Ivanov querían parir una niña, ya que de ser varón estaría obligado a asistir al servicio militar. 

*** 

Nació Nikolay, fue creciendo hasta convertirse en un bello adolescente de rasgos apolíneos, pelo largo y rubio, muy apetecido por todas las mozas del pueblo, pero no se le veía entusiasmado por ninguna, por lo que el padre pensaba: 

«¿Será que ante tanto mimo de la madre se le desvió la hormona?» 

*** 

Estalló la guerra. 

—¡Los soldados vendrán a llevarse a los hombres útiles para defender el país!
—anuncia por megáfono el alcalde de esa comuna. 

Los padres del muchacho se angustian. 

—¡Me lo van matar! Lo más parecido a un arma que ha usado, es el hacha para la leña y ni con eso se le ven trazas —dijo la madre muy agobiada. 

Entonces, ella urde un plan para evitar que le arranquen de los brazos a su mimado. Lo habla con su marido y éste sin entender muy bien, acepta que el hijo no acuda a las filas, más por evitar el enojo de la mujer, que por convencimiento. 

Días después, llegan los reclutas, aporrean cada puerta para ingresar. En el hogar de los Ivanov, encuentran un hombre tosiendo y a una hermosa muchacha doblando ropa. 

—¿Hay más varones aquí además de usted, señor? —pregunta con voz autoritaria el cabo al mando, sin quitar la vista de la belleza de la joven, cuya cabellera rubia la adorna una diadema de girasoles. 

Los padres disimulan inquietos, temiendo que aquel miliciano sospeche algo. 

—No oficial, solo somos mi esposa Inga, mi hija Nikola y yo —contesta Boris en intervalos por la tos. 

El cabo lo mira. 

—Se le ven buenos brazos, tendrá que venir con nosotros. 

—¡No se lo lleven! —suplica la señora—. Es el único curandero del pueblo, lo vamos a necesitar. 

—Dadas las circunstancias, él nos será útil para los heridos. 

Ante el argumento del recluta, ella pide despedirse del esposo. Acceden entre pícaras sonrisas. La pareja pasa a otra habitación. Al salir, la mujer muy triste les encomienda que lo cuiden porque está enfermo. 

—¿Enfermo? ¿Qué padece? —preguntaron sorprendidos. 

—No sabemos, el médico de la capital dice que puede ser tuberculosis. 

Al momento Boris tose quedando casi morado y bota mucha sangre, por lo que ellos se alejan alegando que más bien este curandero debería curarse a sí mismo. 

Por la noche, la familia celebra la idea del disfraz y la herida a la lengua del marido, así ambos se libraron de ir al frente. 

*** 

La historia habría quedado ahí de no ser que el cabo Mijaíl quedó prendado de la moza de los girasoles y volvió a la semana siguiente. Los Ivanov convencen al hijo de mantenerse disfrazado ante las inminentes visitas. 

El oficial está luchando en batalla, pero cada vez que tiene licencia visita a la chica y le lleva regalos. Los progenitores están preocupados por la actitud del retoño, parece que le está gustando el papel y no le es difícil interpretarlo. Entonces, para separarlos, comentan al soldado que Nikola desde niña está prometida al hijo del doctor. Él hace caso omiso y promete volver en dos meses exactos, para pedir la mano. 

Por esos días llegó a la villa, Lena, una joven que movida por la fama del curandero, vino a tratarse la depresión por la pérdida del padre en combate. En el consultorio estaba Nikolay, no más verse quedaron flechados. Varias visitas más. Ella enamorada, se siente mejor. 

La guerra no concluía y la mentira al militar tenía que seguir, por lo que el chico cuenta a Lena lo que sucede. Ella lo ama y no desea volver a sufrir otra ausencia, así que lo apoya y junto a los pobladores planean una estrategia para librarlo de esa situación. 

*** 

Mijaíl ya nombrado capitán, llega al pueblo para cumplir la promesa. Queda extrañado al ver a todos reunidos en el cementerio, se acerca y ve a un destrozado Boris echando la última palada de tierra sobre una fosa. Un lugareño le dice que están enterrando a Nikola. Desesperado pide verla por última vez, ante la insistencia, Inga le cuenta entre lágrimas lo sucedido a su niña. 

—Quemaba sarmientos, de pronto se envolvió en llamas. No pudimos hacer nada. —Solloza desconsolada. 

El militar, ciego de aflicción, no se percata del muchacho entre los asistentes, solo coloca la diadema de girasoles sobre la tumba de su amada. 

Nunca más volvió.


NOTA: Leer aquí comentarios y mejorables en el taller de Literautas.




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lunes, 13 de agosto de 2018

El ambicioso burlado

¡Cuánta razón tuvo Eros, el turista griego! —dice Roched frotándose las manos. —Fue tan fácil ganársela hace unos meses en aquella apuesta, además de que me cedió todos los derechos. ¡Esto es una mina de oro! Lo que aún me parece extraño fue su actitud, más bien parecía aliviado al entregármela y concluyó diciendo que ahora trabajaría en algo mejor que tenía en mente. 

Se sacude la cabeza como si con eso espantara los pensamientos. Continúa revisando el material que solicitó con urgencia ya que las ventas, según las estadísticas de la semana anterior, van en aumento.

—Paja, fieltro, terciopelo, sedas, lazos, cintas y los hilos especiales. Está completo el pedido. 

Y como si hablara con alguien, prosigue diciendo:

—En esta isla soy el único que fabrica estos accesorios seductores y es que tienen el toque que le brinda esa fórmula secreta, que les impregna ese éxito rotundo.
—La avaricia aflora en su semblante. 

De la bodega, pasa a la tienda de despacho. Abre la ventana y desde ahí mira que apenas asoma el sol, el mostrador de caoba aún no recibe su cálida luz, por ello piensa que debe ser muy temprano, y es que no se entera de la hora, debido a que hasta el fino reloj de pulsera perdió anoche en el juego. 

Con libreta en mano, realiza una inspección por el laberinto de estantes, camina por delante de las diferentes secciones comprobando que cada una tenga el producto correspondiente y anota el diseño faltante para elaborarlo. 

—Aquí están los modelos vintage para el romanticismo; chapeos forrados en terciopelo rojo con esencia de pasión; güitos de paja para la conquista; tricornios de fiesta que ayudan a desinhibirse; gorros coloridos con filtros de belleza y en la sección de caballeros los de copa, que le brindan a él ese aire de je ne sais quoi.

Termina el control con una sonrisa de satisfacción. Se dirige a la puerta principal, gira la lámina de plata donde reza el grabado ABIERTO, así con mayúsculas y con luces de neón para que se lea desde lejos. Descorre el cerrojo del portón de metal. 

—Esta tienda está lista para comenzar —dice con entusiasmo y regresa al mostrador, al otro lado de este espera a su clientela, mientras tanto, confecciona sombreros. 

Pasa el día elaborando, el sol ya casi se oculta en el horizonte, ha terminado la jornada, llega a la puerta para cerrar y… 

—¿Qué extraño?, hoy por tercer día consecutivo, cierro la tienda sin que haya ingresado ningún cliente, no me lo explico. Este negocio no sabe de crisis y el amor no se limita por dinero. 

Empiezo a preocuparme, si la situación sigue así, no podré mantener mi nivel de vida.

Y ahora que me fijo bien, he visto muy poco movimiento en el pueblo. ¿Dónde han ido todos? —Se nota la preocupación en su rostro. 

Mientras está de pie en la entrada del establecimiento, ve pasar a una de sus clientas habituales, mujer regordeta, entrada en los cincuenta y que ha tenido varios romances, todos propiciados por sus sombreros, pero es tan insegura, con mirada huidiza que no logra afianzarse con ninguno, por ello es de sus mejores compradoras, así que le ha extrañado no verla desde hace días.

—Ummm —dice entre dientes al tiempo que se rasca la barba— lo que más me sorprende es que hoy luce resplandeciente, segura de sí misma y con un aura diferente. ¿Qué le habrá sucedido?

Ella vuelve su mirada a él al sentirse observada.

—¡Vaya, qué gusto verle Sr Roched! —expresa sonriendo.

—El agrado es para mí, Eleonora pase un instante para que hablemos. —Con cortesía la toma del brazo para que ingrese, entretanto ella le deja saber que será un momento porque va deprisa.

—Estaba muy preocupado por usted, imaginé estaría enferma al no verla por aquí—clama en forma casi paternal.

—Sí, es cierto…, hace casi un mes —suspira aliviada—. Quiero que sepa que he estado muy contenta de ser parte de su clientela durante todo este tiempo y le agradezco su ayuda, pero ya no necesito venir más. 

—¿Y eso a que se debe o ya no le gustan mis sombreros? —exclama con ansiedad.

—¡Es que me casé! —Enseña el anillo. —Salgo de excursión con otras parejas que gracias a usted se han formado. ¡Salimos todos en plan de luna de miel por varios meses! —comenta muy efusiva mostrándole el pasaporte y papelería de las rutas suministradas por la agencia de viajes Eros.

NOTA: Leer aquí comentarios y mejorables en el Taller de Literautas




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